Quinto domingo de Cuaresma 2026

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Dicho esto, gritó con voz fuerte:
“¡Lázaro, sal fuera!”.

En el corazón de este pasaje resuena
la revelación inaudita y definitiva:
«Yo soy la resurrección y la vida;
el que cree en mí, aunque muera, vivirá».
Palabras que no son solo consuelo,
sino fundamento escatológico
de nuestra existencia: en una época
marcada por el desencanto,
es un anuncio capaz de romper
el manto gris de la costumbre,
la niebla de la apatía espiritual,
la parálisis del miedo.

«Yo soy la vida»: no una idea,
no un principio abstracto,
sino una Persona viva, de carne y hueso,
amor que se entrega.
Una Persona que abre el sepulcro
en el que hemos encerrado nuestros
sueños, nuestros proyectos de bien,
nuestros carismas, dejados pudrir
por miedo o desconfianza.
Una vida que es siempre novedad
radical, energía creadora.

© Monache benedettine del monastero di Sant’Anna a Bastia Umbra,
Schizzi di Vangelo, Paoline 2025


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