Solemnidad de San Pablo Apóstol 2026

Carta de la superiora general Hna. Mari Lucia Kim

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Roma, de junio de 2026

Queridas hermanas y jóvenes en formación:

Con alegría les dirijo mi saludo en este mes de gracia, que hemos caminado acompañadas por el apóstol Pablo. Les doy mis más sinceros augurios con motivo de la solemnidad de San Pablo, que celebramos junto con toda la Familia Paulina, y rezo especialmente para que el himno a la caridad resuene plenamente en sus comunidades y en la vida de cada una de ustedes.

El corazón del Evangelio anunciado por San Pablo es Jesucristo mismo. El Apóstol estaba convencido de que el ser humano, creado a imagen de Cristo, «imagen del Dios invisible» (Col 1,15), puede alcanzar su plena realización mediante la gracia de Dios. Aquellos que han sido crucificados y resucitados con Cristo (Rom 6,8; Gál 2,19) ya no son esclavos del pecado, sino que, justificados por la gracia de Dios (Rom 6,18), se convierten en morada del Espíritu Santo; la vida misma de Cristo late en ellos (2 Cor 4,10-11) y nada podrá separarlos del amor de Cristo (Rom 8,35).

Nuestro fundador, el Beato Santiago Alberione, inspirado por el Apóstol, estaba convencido de que «el espíritu paulino consiste en vivir y anunciar a Cristo como Pablo». Por eso exhortó sin cesar a sus hijos e hijas a poner a Cristo en el centro de sus vidas dejando que Él viva en nosotros y conformando a Él nuestra mente, nuestra voluntad y nuestro corazón.

Aún hoy nos anima, siguiendo el ejemplo de Pablo, que se hizo «todo para todos» (1 Cor 9,22), a «aspirar a la caridad» (1 Cor 14,1) y a «mostrar a toda la caridad de la verdad», llevando el Evangelio de Cristo a toda la humanidad sedienta de verdad y justicia, para que cada persona pueda encontrar en Él agua viva (Jn 4,10) y la vida eterna, que consiste en «conocer al Padre y a aquel a quien Él ha enviado, Jesucristo» (Jn 17,3), realizando plenamente su propia humanidad.

La primera encíclica de Papa León XIV, Magnifica Humanitas, confirma que esta intuición del Beato Alberione está en profunda sintonía con el magisterio de la Iglesia y continúa ofreciéndonos, también hoy, una orientación clara y profética.

El Papa León XIV subraya que, en el mundo contemporáneo, marcado por el extraordinario desarrollo de la inteligencia artificial, «la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización,» (MH 15). Por ello, invita a todos los cristianos a redescubrir y asumir como propia «la urgente responsabilidad de custodiar con amor esa magnífica humanidad que ninguna máquina podrá sustituir jamás y que en Cristo se manifiesta en toda su plenitud» (MH 15).

Además, el Santo Padre afirma que «esta magnífica humanidad en Jesucristo, el Verbo encarnado, se convierte para todos nosotros en el Camino, la Verdad y la Vida» (MH 1), abriéndonos el camino hacia la plena realización de nuestra magnífica humanidad.

Queridas hermanas, al acoger con gratitud esta enseñanza del Santo Padre, renovamos la conciencia de nuestra identidad y de nuestra misión. Al igual que el Apóstol de los gentiles, estamos llamadas a custodiar y dar testimonio de la «magnífica humanitas» revelada en Jesucristo, en un mundo en el que la humanidad corre a veces el riesgo de perder su identidad más profunda: la de haber sido creada a imagen de Dios, amada infinitamente por Él y llamada a vivir la plenitud de su humanidad en Cristo.

«Conscientes de nuestro cometido profético y de nuestra responsabilidad histórica, nos ponemos al servicio de la Palabra y dedicamos nuestro tiempo, nuestras energías y nuestra propia vida» (Const. 12) para la gloria de Dios y la salvación de las almas.

En nombre de las hermanas del Gobierno General, deseo dirigir un saludo especial a todas aquellas que, en diferentes partes del mundo, han pronunciado su generoso «sí» en la primera profesión o en la profesión perpetua, y a las hermanas que celebran el aniversario de su vida religiosa, dando gracias por la fidelidad del Señor.

Las encomiendo a cada una de ustedes a la intercesión de San Pablo Apóstol e invoco sobre todas su bendición, para que puedan crecer cada día en la configuración con Cristo Maestro y en el fervor de la misión paulina.

Las invito a rezar con perseverancia por el mundo entero, que necesita urgentemente paz y esperanza.

Con afecto y en comunión de oraciones.

Sr Mari Lucia KIM
Superiora general


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