En memoria de Maestra Tecla 2026

Carta de la Superiora general Hna. Mari Lucia Kim

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Queridas hermanas y jóvenes en formación:

Hoy se conmemora el 62 º aniversario del nacimiento al cielo de nuestra querida Maestra Tecla. En esta ocasión, elevamos nuestra gratitud por el precioso legado de vida paulina que nos ha dejado.

La Maestra Tecla vivió fielmente la vocación paulina como un camino de progresiva conformación a Cristo, arraigada en la Palabra y en la Eucaristía. Siempre nos invitaba a dar gracias al Señor por la vocación paulina — la de llevar a Cristo, Camino, Verdad y Vida, a las almas — «una vocación que incluso los ángeles envidiarían», exhortando a cada una a vivirla con fidelidad y de manera digna de la llamada recibida.

«El Señor nos ha dado una hermosa vocación; tengamos pues una conducta digna de nuestra vocación, cumplamos bien nuestros deberes: los deberes de piedad, del estudio, del apostolado; nuestros deberes en la observancia de los votos: obediencia, pobreza, castidad» (CSAS 2).

Con el paso del tiempo, sus palabras no han perdido nada de su luminosidad; siguen siendo para nosotras, hoy, una exhortación viva y llena de amor. Los deberes de los que ella hablaba no son una carga impuesta desde fuera, sino una responsabilidad que nace espontáneamente dentro de una relación de amor: y es precisamente a través de esta responsabilidad que dicha relación se puede profundizar y consolidar.

Por eso sentimos la necesidad de comprometernos a vivir en armonía las cuatro ruedas paulinas — oración, estudio, apostolado y pobreza — para que Cristo sea el centro de nuestra existencia, siguiendo el ejemplo del apóstol Pablo, quien buscó una unión profunda con Cristo hasta poder afirmar: «Y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí» (cf Gál 2,20) cuando vivimos una relación profunda con Cristo, nuestro anuncio del Evangelio se vuelve creíble y auténtico.

La Maestra Tecla era una mujer de fe, atenta a los signos de los tiempos; sintió el deber de “hacer algo” por las numerosas almas que esperaban “la luz del Evangelio”.

«Debemos tener una mente grande, un corazón grande, pensar en todo el mundo, en tantas almas que esperan la luz del Evangelio y que tal vez se pierdan… Debemos sentir la responsabilidad por aquellas almas que aún no conocen al Señor y esperan la luz del Evangelio, aunque sean de buena voluntad» (CSAS 12).

Fieles a su enseñanza, renovamos nuestro compromiso para que el Evangelio brille cada vez más en las almas de este tiempo, marcado por extraordinarios avances tecnológicos que afectan profundamente a todos los ámbitos de la vida.  En este contexto, somos especialmente conscientes de que el rápido desarrollo de la inteligencia artificial (IA) generativa, si bien abre nuevas posibilidades, también plantea importantes cuestiones éticas y nuevas responsabilidades.

Ante estos signos de los tiempos, estamos invitadas a acoger con renovada atención la invitación de la Iglesia a «Custodiar las voces y los rostros humanos» (tema de la LX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, 2026) y, con la fuerza del Evangelio, a comprometernos a «revelar lo humano, cuidar a la persona y responder a la deshumanización con la pedagogía de Jesús» (Documento final 12°CG, p. 11), para que la IA favorezca la inclusión de los más frágiles y más necesitados de apoyo, contribuyendo así al bien común, a la búsqueda de la verdad y al desarrollo humano integral.

Con este propósito en el corazón, nos encomendamos a la intercesión de Maestra Tecla y rezamos para poder vivir como verdaderas Hijas de San Pablo, capaces de responder a los desafíos de nuestro tiempo permaneciendo siempre firmemente ancladas en Cristo.

Con este espíritu, recordando a quienes sufren a causa de las guerras, unimos nuestros corazones en oración por la paz en el mundo.

En comunión de esperanza

Hna. Mari Lucía KIM
Superiora general


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