Pascua de Resurrección 2022

Carta de Hna. Anna Caiazza, Superiora general

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Queridas hermanas y jóvenes en formación:

En la noche de Pascua sentiremos cantar: «Oh noche más clara que el día… Oh noche que no conoce tinieblas». Palabras antiguas, las del Exultet, que, desde los primeros siglos de la era cristiana, resuenan cada año en nuestras iglesias. Palabras de conmovedora belleza, que nos conmueven hasta las lágrimas.
La noche que precede el amanecer de la resurrección es más clara que el día porque, en las tinieblas de la inhumanidad, el Padre arrebata a la muerte al Hijo que lleva en sí mismo todas las heridas, todos los dolores de los crucificados de la historia.

Esta “gran noche” es la prueba de que nada puede detener al Amor. Pero es también el más grande desafío a nuestra fe, amenazada por la tentación de quedarnos en el Viernes Santo de la violencia y de la muerte, de la que somos testigos cada día.
«El único verdadero pecado es permanecer insensibles a la resurrección», decía Isaac el Sirio. Por esto, hoy más que nunca, estamos llamados a anunciar que no hay situaciones humanas sin salida, que la cruz «es siempre un lugar temporal» (T. Bello), que las lágrimas de cuantos sufren serán enjugadas, «que con Jesús nunca es el fin, nunca es demasiado tarde» (Papa Francisco), que «la resurrección es el triunfo del sentido sobre todo lo que amenaza destruirlo, es la victoria de la comunión sobre todo lo que divide a los hombres» (P. Giuntella).

La Pascua de Jesús, hermanas, sea vivida y testimoniada, este año, como un lugar de “reconstrucción” de la esperanza más allá de toda evidencia, lugar de la promesa que nunca falla. Alimentamos en nosotras y en nuestro alrededor el gusto por el futuro y el aliento de la esperanza, porque así dice el Señor: «Yo sé los proyectos que he hecho para ustedes – oráculo del Señor – proyectos de paz y no de desgracia, para darles un futuro lleno de esperanza» (Jr 29,11).

El Señor nos conceda ser mujeres de comunión y de esperanza, mujeres que, en el ejercicio del apostolado, «tocan con fuerza la trompeta de la resurrección» (don Alberione) para decir a todos: «Si, estamos ciertas: ¡Cristo verdaderamente ha resucitado!». Hagámonos “Evangelio” de paz y comunicadoras de la alegría que nos da el Resucitado. Entonces la energía de la vida nueva habitará nuestro anuncio y el amor – que es el verdadero fruto del Espíritu – lo fecundará.

Con afecto y gratitud, junto a las hermanas del gobierno les auguro una luminosa Pascua de Resurrección. Este deseo se extienda a sus familiares, a los colaboradores y a los cooperadores, a los amigos y benefactores.
Al Espíritu del Resucitado encomendamos de manera particular el Capítulo general de los hermanos paulinos, que tendrá lugar en Ariccia del 29 de mayo al 19 de junio de 2022.

En comunión de alegría y esperanza.

sr Anna Caiazza
y Hermanas del gobierno general


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