Información n. 3

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Seúl, 24 de junio de 2011
 
 
Queridas hermanas:
Una vez más gracias por las oraciones, los mensajes y el apoyo recibidos durante este importante Encuentro continental de apostolado-economía, concluido hoy aquí en Seúl. Con gran alegría nos ponemos nuevamente en contacto con ustedes para informarles sobre los acontecimientos de estos últimos días.
El 21 de junio, nuestra facilitadora, Sor Battistina Capalbo, nos ha orientado a diseñar el Proyecto global continental. Hemos constatado con sorpresa las muchas convergencias que habían entre nosotras y hemos advertido la presencia del Espíritu que nos ha guiado a una más fuerte corresponsabilidad.
En los acostumbrados grupos de estudio, hemos elaborado o perfeccionado algunas propuestas ya maduradas en los días precedentes, en orden al desarrollo de los canales de difusión, a la conducción compartida, a la rediseñación de las estructuras y a la formación. En la tarde, después de un justo tiempo de relectura “meditada” del esbozo del Proyecto, hemos procedido a la priorización para enuclear los elementos concretos y urgentes para la elaboración de un plan concreto y compartido, con etapas, plazos y sujetos agentes.
 El 22 de junio, primer día de la novena a san Pablo, las hermanas del APCT (Asia-Pacific Coordinating Team) encargadas de la liturgia, nos han introducido al cuarto laboratorio que tenía el objetivo de buscar y discernir las modalidades de presencia en el territorio. Hemos invocado intensamente al Apóstol de los gentiles para obtener la inspiración y la luz necesarias para llegar a una conclusión significativa.
Hemos logrado identificar claramente los pasos a dar en vista de la rediseñación de la difusión. Las prioridades han ido en la dirección del desarrollo de los canales de difusión, de la revisión global de su estructura, de la asunción compartida, responsable y co-responsable, de la gestión. Hemos subrayado la importancia de dar un rostro renovado a las librerías, puntos de fuerza de nuestra acción misionera. En este contexto, también el comportamiento de las personas que allí trabajan, se transforma en marketing. Sobre esta base hemos comenzado a detallar un plan concreto y compartido, con etapas, plazos, sujetos agentes, confrontándonos también sobre algunas concretizaciones que puedan involucrar a todo el continente.
El aire que se hizo más pesado a causa de la lluvia, cierto, no ha favorecido la distensión: las palabras de san Pablo, de las oraciones introductivas, nos han invitado a un serio compromiso. En la fase conclusiva, Sor Battistina ha reconocido lo positivo del trabajo realizado, el deseo que existe en todas de llegar a realizar algo serio y concreto al regresar a las circunscripciones.
La facilitadora nos ha entregado la copia reelaborada del documento Rediseñación de la difusión: áreas en las cuales invertir en vista de la redacción final. La convergencia que en breve tiempo hemos experimentado, nos ha colmado de satisfacción y de renovada confianza. Un amplio tiempo se ha dedicado a la confrontación sobre algunos compromisos que pueden involucrar a todo el continente.
Nuestro meeting ha sido también un momento para “encuentros operativos”: la superiora general y las superioras de Asia-Pacifico con las hermanas del APCT (Asia-Pacific Coordination Team) para una primera evaluación del servicio realizado en estos meses para definir mejor los criterio de conducción, la colaboración con las circunscripciones, etc.; las superioras de circunscripción con la superiora general, las ecónomas con la ecónoma general…
No ha faltado ni siquiera la ocasión para una pausa de distensión. A pesar de lluvia, que no ha cesado, hemos visitado el centro de Seúl. Armadas de paraguas y sin pensar en el fuerte viento, hemos visitado algunos lugares que testimonian la riqueza de la cultura coreana. Después hemos ido a la Catedral de Myong-dong, que surge en el mismo lugar en el cual la primera comunidad cristiana de Corea se reunía para formarse a la fe y propagarla. Luego, a pie, nos dirigimos hacia la importante arteria comercial de Myong Dong, corazón pulsante de la ciudad, recorrida cotidianamente por aproximadamente dos millones de personas, donde las hermanas coreanas tienen una bella librería.
Así hemos llegado al 24 de junio. La celebración eucarística de clausura ha sido animada por la comunidad. En el ofertorio, junto al pan y al vino, hemos tenido la alegría de ofrecer al Señor también el esbozo del Proyecto apostólico continental, fruto de nuestro trabajo.
La última sesión de la mañana se podría paragonar a un largo salmo de alabanza y de agradecimiento. En la coparticipación final hemos expresado un gran sentido de esperanza, entusiasmo, apertura, confianza y certeza que la gracia del Señor nos ayudará a ir más allá de las pequeñeces y límites que cada una experimenta. Hemos percibido el gran deseo de colaborar, de mirar a lo que nos une, a pesar de las grandes diversidades culturales del continente Asia-Pacifico. Cada hermana ha expresado palabras de conmovido agradecimiento respecto al gobierno general, a la comisión preparatoria y a las hermanas coreanas por su generosa acogida.
En el mensaje final, Sor M. Antonieta ha subrayado las características de la “nueva evangelización” y nos ha exhortado a entrar cada vez más en la lógica de esta evangelización “nueva”: «nueva en la pasión, en el fuego del amor que hace entregar la vida entera por el Evangelio… en la solicitud por los “lejanos”; nueva en los métodos, porque en fuerza de nuestra vocación apostólica, estamos “obligadas” a caminar al ritmo del progreso, a formarnos a la comunicación y a los nuevos lenguajes, a ponernos al día en cuanto a los medios a utilizar…; nueva en la expresión, porque nuestra misión apostólica “no consiste en evangelizar a los hombres que han vivido diez siglos atrás, sino a los que viven hoy”».
La invitación, entonces, es de ponernos en camino, para concretizar los caminos nuevos que el Espíritu abre a la misión en Asia-Pacifico.
Hermanas queridísimas, por ahora les decimos hasta pronto. Tenemos necesidad de seguir sintiéndonos todas involucradas en la concretización de las prioridades que orientarán el camino apostólico futuro. El Señor nos conceda proseguir nuestra aventura misionera con la misma pasión, la misma santidad del Apóstol Pablo, de don Alberione y de Maestra Tecla.
Con afecto y gratitud,
Sor Consolacion Ducusin y Sor Anne Plathara

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