La publicación de Alle Figlie di de San Paolo (1961) ** completa la publicación de la predicación del P. Alberione en el año anterior al Concilio Vaticano II, época en la que la Iglesia se preparaba para una profunda renovación a la luz del Evangelio. Para Alberione, la actualización significaba sobre todo una mayor fidelidad al espíritu de las Constituciones y a la vocación recibida: este es el contexto de las meditaciones recogidas en el volumen.
Como siempre, padre Alberione no ofrece un tratado sistemático, sino que habla como padre y maestro espiritual, en un tono sencillo y directo, a veces repetitivo, consciente de que la formación requiere un retorno constante a lo esencial. Anima, pero también advierte contra la tibieza, el activismo vacío y el riesgo de descuidar la vida interior.
En el centro de sus reflexiones pone la oración, fuente de fecundidad apostólica. Insiste en la purificación interior a través del examen de conciencia, la confesión y el trabajo espiritual constante: solo un corazón purificado puede acoger y transmitir la gracia de Dios.
Su lenguaje es concreto y rico en imágenes cotidianas. Compara la unión con Jesús con un grifo que siempre abierto y el apostolado editorial con la distribución del pan: hoy se trata de “alimentar” las mentes y los corazones con la verdad del Evangelio. En esta perspectiva, nace el “Año de las Bibliotecas” (30 de junio de 1961), orientado a promover la amplia difusión capilar del libro cristiano y crear “centros de luz” en las familias y en la sociedad.
Se presta especial atención a la formación de las superioras, llamadas a ser auténticas guías espirituales de sus comunidades.
Estas páginas también transmiten gratitud y memoria viva: el P. Alberione recuerda con afecto a las hermanas difuntas que dieron testimonio con santidad y celo apostólico, invitando a la Congregación a custodiar su herencia espiritual.
Leer estas meditaciones no es solo mirar al pasado, sino acoger una invitación actual a renovar la propia vida espiritual y apostólica para ser, también hoy, auténticos testigos de la Palabra.

