4º domingo de Adviento 2017

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Hacerse pequeños para acoger su grandeza

Llegamos al próximo paso de nuestro camino hacia Navidad y entramos en el misterio de la pequeñez, en esta paradoja según la cual solo lo que es pequeño es capaz de acoger la grandeza de Dios. El eterno se hace pequeño: el que ya no puede ser contenido en el universo se encarna y entra en la historia de los hombres con el cuerpo de un niño.

Nada es imposible para Dios, pero entre todas las opciones posibles ha elegido hacerse niño, para que con su ternura pudiera darse aquella lenta transformación del corazón que puede hacer deponer a cualquier ser humano las propias vestimentas de grandeza.

Hacerse pequeño es una de las más grandes expresiones de amor: lo que es pequeño no asusta, no prevalece, no se impone, más bien encuentra un espacio en cada situación. De una pequeña semilla crece un árbol y un vientre queda fecundado. El amor a los detalles, a las pequeñas cosas que muchas veces parecen inútiles, son las cosas que dan sabor a cada relación. Solo las cosas pequeñas tienen la capacidad de crecer y de hacer crecer, como la levadura en la masa.

No somos nosotros quienes salvaremos el mundo, sin embargo el Señor casi nunca actúa sin nuestro ofrecimiento, sin dejarnos tomar y “disolver” – como la sal que da sabor – al mundo, a pesar de ser pequeños y débiles. Y es precisamente entre los pequeños y los humildes que Dios escoge sus siervos para llevar a cabo su designio de salvación.

Son las pequeñas cosas las que iluminan las grandes. Así, también nosotros, cuando queremos hacer comprender alguna cosa particularmente compleja, somos llamados a simplificarnos, a hacernos pequeños para entrar en los misteriosos lugares de la intimidad del alma.

Oración

Señor, que desde la Eternidad has entrado en el tiempo:
Dónanos la paz de sentirnos como niños de pecho
entre tus brazos seguros y acogedores.
Dónanos el coraje de disminuir
para dejarte crecer en nuestra vida.
Dónanos la paciencia de esperar
que cada semilla plantada dé sus frutos.

P. Renato Tarantelli Baccari diácono transitorio de la Diócesis de Roma

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