Epifanía del Señor 2021

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Llegar a ser uno mismo

Mateo 2,1-12

 

La fiesta de hoy, llamada de la Epifanía, me gusta pensarla como un elogio a la inquietud.

Los Magos son gente inquieta. Viven declinando verbos como: dejar, abandonar, alejarse, partir, buscar, preguntar, dudar. Es gente viva, porque no tienen certezas. No se conforman con nada, por esto pueden ponerse en camino. Dudan de todo, por eso pueden esperar tener fe.

Los Magos, hablan del deseo de realización escrito en el corazón de todo hombre, que no se conforma, de la intuición que la plenitud del corazón siempre está más allá de aquella estrella que pensaban podía dar sentido a la vida.

A menudo la vida nos enseña que finalmente lo que está grávido de vida es lo que nace de una herida, de una contrariedad, de una desviación, de una salida del camino.

En síntesis, ser discípulo de Jesús no significa ser mejores, sino llegar a ser uno mismo.  Y – como los Magos – finalmente poder inclinarse ante la vida frágil e indefensa, donando cada uno lo que tiene en sí de más querido, consciente que solo quien comparte con los demás su propio mundo interior, puede nutrir la esperanza de transformar el mundo entero.

Tomado de las Homilías de padre Paolo Scquizzato


Que en sus días prospere la justicia
y haya paz,
mientras dura la luna.
Sal 71,7

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