El lenguaje del odio envenena la red

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Los usuarios de la red, se expresan con un discurso agresivo, que se está convirtiendo en un estilo comunicativo de nuestra sociedad: amplificado en la red, sufrieron; pero ahora pasivamente aceptado o considerado “normal” por casi la mitad de los usuarios, de acuerdo a una investigación de SWG.

La red siempre reproduce con mayor frecuencia “zonas francas” como de hinchas del estadio, formando grupos opuestos en los que las personas encuentran identificación y autoafirmación y en el que la violencia, no sólo verbal, se tolera. La red, muestra con clara evidencia que la emergencia educativa no es un tema de estudio, sino una situación a la cual enfrentar con iniciativas adecuadas.

¿Cuáles? Un primer aspecto se refiere a la comprensión de los mecanismos de comunicación de la red: no sólo los aspectos técnicos, sino también los culturales. En Italia, la asociación Weca, Web católicos, ha adquirido en los últimos años el conocimiento de los fenómenos de la red, mediante el apoyo de investigación “en campo”, la experiencia y experimentación de instrumentos formativos, con seminarios y webinar difundidos a través de los canales, ofreciéndolo a los operadores de la comunicación en red y a todos aquellos que están involucrados en la educación.

Una cultura de respeto y diálogo, ciertamente, pasa a través de la educación, a un estilo de confrontación civil de opiniones diversas, en la vida, de todos los días, que también incluye la presencia en red, pero esto no basta si al mismo tiempo no se recupera el deber del respeto de corrección y legalidad por parte de todos los operadores involucrados.

Muy a menudo las “censuras” de los gestores de la social, no apuntan a silenciar las violencias verbales (que en cierto sentido es funcional, al modelo económico que apoya los beneficios de la red), sino más bien las voces, más tranquilas y razonables, cuando éstas sostienen opiniones disonantes con la cultura dominante en la red.

Un segundo ámbito, por lo tanto, cuestiona en consecuencia también a los administradores: los mecanismos de registraciones personales no pueden seguir siendo la cobertura, a menudo en el anonimato, de los que difunden el odio y la violencia, y algún tipo de co-responsabilidad debe atribuirse a quien se beneficia de la red.

El tema legislativo, llega a ser, por lo tanto, un ámbito de intervención importante, que requiere competencia específica por parte de los legisladores y una equilibrada composición del derecho a la libertad de expresión y al deber de no dañar las bases de la convivencia civil o hacer violencia a las personas. Necesitamos una reflexión seria, sobre los temas de censura, de legalidad y de responsabilidad, para no permitir que la comunicación en la red, se convierta en un campo de batalla de hinchas contrarios y violentos.

Sólo de esta manera la red, podrá ser un instrumento de comunicación accesible y útil para muchas personas y no reducirse a la amplificación de los aspectos disruptivos de la cultura contemporánea.

Andrea TomasiDocente de ingeniería informática de la Universidad de Pisa
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