COREA
Encuentro de Paulinas e Hijas de San Pablo en Seúl: la alegría de compartir los mismos «sueños».

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El P. Domenico Soliman (Superior General de la Sociedad de San Pablo) y Hna. Anna Caiazza (Superiora General de las Hijas de San Pablo) salieron el mismo día del aeropuerto de Roma Fiumicino y ahora se encuentran juntos en Corea para la visita fraterna. Ha sido una partida muy significativa, como un regreso a los días en que el P. Alberione y la Primera Maestra Tecla solían visitarnos juntos. El primer paso de los dos Superiores Generales fue el encuentro de animación celebrado el Miércoles de Ceniza. Comenzó abriendo los corazones a la providencia del Espíritu Santo que prepara a vivir hoy como el apóstol Pablo.

Por la mañana, padre Domenico Soliman impartió una conferencia sobre La alegría de compartir los mismos sueños. Él ha orientado en la recuperación de los sueños y visiones del beato Santiago Alberione, subrayando que ancianos y jóvenes pueden soñar juntos y tener una relación íntima con el Señor (cf. Joel capítulo 3).

Además explicó cómo el mensaje del Papa Francisco para la 58ª Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, «Inteligencia artificial y sabiduría del corazón: por una comunicación plenamente humana», nos permite reflexionar sobre la pregunta del Beato Santiago Alberione, « ¿Hacia dónde va la humanidad?», aplicándola a las personas y a la cultura en la era digital.

Tras la conferencia, los asistentes se reunieron en grupos para compartir sus reflexiones y presentar sus propios sueños.

Por la tarde, Hna. Anna Caiazza pronunció una conferencia sobre el tema Diálogo en el Espíritu Santo, invitando a todos a dialogar en el Espíritu, icono de la comunicación. El Espíritu enriquece a la Familia Paulina con la llama de la pasión del apóstol Pablo, ayudándonos a reflexionar sobre los aspectos espirituales y apostólicos de la vida del beato Santiago Alberione.

La jornada fue verdaderamente histórica y el Señor nos guió, a través de los dos Superiores, para mantener viva en nuestros corazones la llama del Espíritu Santo.

La Sociedad de San Pablo y las Hijas de San Pablo, nacidas juntas de un gran árbol llamado Alberione, rezan juntas para que, como apóstoles de la Palabra y de la comunicación, aporten un gran don de Dios a los hombres de nuestro tiempo.