Mensaje Final 2019

36° Encuentro de Los Gobiernos Generales de La Familia Paulina

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XXXVI ENCUENTRO DE LOS GOBIERNOS GENERALES DE LA FAMILIA PAULINA

LOS JÓVENES, LA FE Y EL DISCERNIMIENTO VOCACIONAL
DESAFÍOS PARA LA FAMILIA PAULINA

Queridas hermanas y queridos hermanos:

En sintonía con el camino sinodal, vivido como Iglesia, nosotros, miembros de los Gobiernos generales, creemos que «también hoy habla Dios a la Iglesia y al mundo mediante los jóvenes, su creatividad y su compromiso, como también a través de sus sufrimientos y su requerimiento de ayuda. Con ellos podemos leer más proféticamente nuestra época y reconocer los signos de los tiempos; por eso los jóvenes son uno de los “lugares teológicosdonde el Señor nos hace conocer algunas de sus expectativas para construir el mañana» (Documento final, n. 64).

Del 8 al 10 de enero de 2019 hemos reemprendido un viaje sorprendente. Nos hemos acercado a los jóvenes para dejarnos contagiar de su alegría, esperanza, entusiasmo, preocupaciones y deseo de cambiar el mundo. Como en una nueva Pentecostes, hemos hecho experiencia de este proceso que se realiza gradualmente, ante todo escuchando las diversas realidades juveniles. Así, como a los discípulos de Emaús, poco a poco se nos han abierto los ojos a un mundo fascinante, en muchos aspectos desconocido e inquietante.

El primer paso consistió en escuchar el testimonio de dos participantes en el Sínodo de los Obispos sobre los Jóvenes. El P. Rossano Sala, sdb, secretario especial del Sínodo compartió con nosotros resonancias y provocaciones, fruto de su experiencia sinodal. Emergió ante todo la importancia del silencio y de la escucha, que es exigente –«requiere humildad, paciencia, disponibilidad a comprender»–, y que «transforma el corazón de quienes lo viven» (Documento final, n. 6). Pero la verdadera novedad es la “sinodalidad”: un nuevo modo de ser Iglesia y de caminar juntos como familia en la diversidad de los miembros que la componen. Un método que nos ayuda a construir en comunión, pasando de una mentalidad de oficio, recibido por competencia, a la disponibilidad para realizar juntos proyectos que generan energías y creatividad.

El P. Valdir José De Castro, Superior general SSP, nos propuso una lectura “paulina” del Sínodo. Estamos en el segundo paso: la sinodalidad, que nos ayuda a interpretar la autoridad como servicio, a reconsiderar el modo de comprender y vivir la comunicación, no solo como instrumento sino más bien como relación, comunión y experiencia antropológica. Entre las provocaciones lanzadas a la Familia Paulina acogemos la necesidad de caminar con los jóvenes, trabajar en equipo, mejorar la relación hombre-mujer, potenciar el acompañamiento y la formación, en el signo de la diferencia cualitativa paulina.

El tercer paso nos ha llevado a un ambiente típico del mundo juvenil: la red. La Hna. Mariángela Tassielli, fsp, nos hizo entrever este ámbito “paralelo”, habitado por los adolescentes y los jóvenes. Son muchísimos los aspectos desconocidos para nosotros: no hablamos su lenguaje, en general nuestro enfoque es inadecuado y nuestras propuestas apostólicas no suscitan interés. Es urgente cambiar, escuchar y caminar juntos. Surgió un envite valiente: no tengáis miedo de los jóvenes, de su protagonismo, de sus capacidades, diferencias y creatividad. Aprendamos a acercarnos a los jóvenes con humildad para conocerlos y habitar este nuevo espacio y tiempo: también aquí se espera la Buena Noticia del Reino.

Con el paso siguiente nos desplazamos virtualmente a Francia, en una periferia de París, de un contexto multicultural y multireligioso. Por la película “Les Héritiers”, de Marie-Castille Mention-Schaar, hemos conocido el rostro inquieto de la juventud: un grupo de adolescentes olvidados, sumergidos en una serie de problemas, hijos de una sociedad en crisis. Un grupo empero lleno de creatividad y de esperanza, capaz de transformarse cuando una señera figura adulta les acompaña para encontrar las claves de una motivación ideal.

El viaje continúa, en una mesa redonda coordinada por don Andrea Lonardo, hospedando a cuatro jóvenes universitarios, provenientes de diversos contextos religiosos y culturales. Jóvenes llenos de curiosidad e inquietudes, en busca del sentido profundo de la vida. Con recorridos de fe diversos, pero que comparten ideales y expectativas. Jóvenes que sueñan un mundo mejor. Nos interrogan acerca de quiénes somos y para qué somos; sobre nuestro modo de testimoniar la novedad del Evangelio; sobre los signos que damos para ayudarles en el camino hacia la edad adulta.

Este encuentro directo con los jóvenes quedó integrado con las voces y los rostros de nuestros jóvenes formandos en el mundo. Con un vídeo y la presentación de los resultados del cuestionario dirigido a los juniores y a los jóvenes cercanos a nuestras comunidades, hemos auscultado a las nuevas generaciones paulinas. Interceptando su mentalidad y su corazón hemos percibido sobre todo el deseo de dar un aporte construtivo a la misión paulina en el mundo. Esto nos colma de gozo y de esperanza. Manifiesta las abundantes riquezas de nuestra Familia: las experiencias de vida fraterna, testimonio, sentido de pertenencia, diversidad cultural, motivaciones, etc. Riquezas que profundizaremos, en formas y lugares diversos, durante el Año vocacional. A ellos les damos las gracias por su contributo construtivo, en este nuestro encuentro anual.

Reafirmamos que de veras los jóvenes son un “lugar teológico” y nos ayudan a escrutar a Dios bajo nuevas perspectivas. Sentimos la necesidad de estimular a las comunidades en acoger y escuchar cada vez más a los jóvenes, interactuando con ellos y adentrándose en su realidad, porque «todos los jóvenes, sin excluir a nadie, están en el corazón de Dios y por tanto también en el corazón de la Iglesia» (Documento final, n. 117).

El año comenzado es una oportunidad para instaurar una renovada cultura vocacional en nuestras comunidades (cfr. Documento final, n. 80), según las indicaciones dadas en la carta de los Superiores generales del 20 de agosto de 2018. En sintonía con el Centenario del Pacto, estamos invitados a asumir el Secreto del éxito como oración oficial del Año vocacional, con toda su profundidad y fecundidad.

A cada uno/a de vosotros/tras, nuestro afectuoso saludo en Cristo Maestro.

Ariccia, de 10 de enero de 2019

LAS/LOS PARTICIPANTES EN EL XXXVI ENCUENTRO
DE LOS GOBIERNOS GENERALES DE LA FAMILIA PAULINA

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