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“San Pablo es el santo de la universalidad. Como él, la apóstol debe tener un corazón grande que abrace a todo el mundo”: repetía el padre Alberione.Tener a los pueblos en el corazón, sentir gran pasión por los hermanos y hermanas y estar dispuestas a donar la vida.
Ensanchar las ideas y el corazón para comprender a todas las gentes, para no hacer distinciones de religión y de nacionalidad, para respetar y promover cuanto hay de bueno en cada persona y en cada pueblo. Para entrar en diálogo con todos nos comprometemos a asumir el lenguaje apropiado al tiempo y adecuado a las diversas condiciones, convencidas que:
"La nuestra es una misión que no tiene confines. ¡Sus confines son los confines del mundo!"
Nuestra presencia:
Clica sobre el continente
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