.En cuanto a mí, jamás presumo de algo que no sea la Cruz de nuestro Señor Jesucristo;
él es nuestra salvación, vida y resurrección; por medio de él hemos
sido salvados y liberados (cf. Gál 6,14). Nuestra mirada se fija en Jesús Crucificado para contemplar el gran Amor con el cual el Padre amó al mundo… y renovar en nosotros la certeza que sólo el Señor, crucificado y glorioso es la única esperanza del hombre. |