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Gracias Señor por el don de la Eucaristía,
tu presencia viva entre nosotros,
signo de tu paso
de la muerte a la vida,
también por los hombres y mujeres de nuestros días.
Anuncio y don de liberación
del pecado y del mal.
Apoyo de nuestro camino,
fuerza para partir cada día de nuevo
hacia una vida más auténtica.
Invitación al amor universal
entre los pueblos y naciones de cada cultura y color.
Pan compartido con amor,
que nos estimula a ser don para los demás.
Anuncio de un mundo nuevo
que juntos queremos construir.
Memoria perenne de tu cena con todos nosotros
que en la mesa y en la vida celebramos
tu muerte y resurrección.
Fiesta perenne en Cristo
que cada día resurge,
y nos hace entrar en el universo nuevo
del amor eterno, de la misma vida de Dios. (E.R.) |
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