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1º Domingo de Adviento

Lc 21, 25ss.
Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra la angustia  se apoderará de los pueblos, asustados por el estruendo del mar y de sus olas. Los hombres se morirán de miedo, al ver esa conmoción del universo; pues las fuerzas del cielo se estremecerán violentamente. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobren ánimo y levanten la cabeza, porque se acerca su liberación... procuren que sus corazones no se entorpezcan por el exceso de comida, por las borracheras y las preocupaciones de la vida, porque entonces ese día caerá de improviso sobre ustedes. Ese día será como una trampa en la que caerán atrapados todos los habitantes  de la tierra. Estén en vela, pues, y oren en todo tiempo, para que se libren de todo lo que vendrá y puedan presentarse sin temor ante el Hijo del hombre.  

Primer domingo de Adviento: se vuelve a partir... Con la Iglesia  iniciamos un nuevo año litúrgico, hacia la Navidad del Señor. Un camino bajo el lema de la esperanza, como sugiere el tiempo de Adviento: deseamos recorrerlo bajo la guía sabia y amorosa del beato Santiago Alberione, Fundador de la Familia Paulina.

La consigna que el Maestro Divino nos confía para este domingo es la vigilancia: “estén en vela”. Tal vigilancia, que es también espera, non puede prescindir de una atmósfera habitual de oración: “estén en vela y oren en todo tiempo”. Solamente esta espera vigilante y orante nos permitirá “presentarnos” de manera digna “ante el hijo del hombre”, con el corazón libre y preparado para el encuentro.

¿Cómo no ir con el pensamiento a aquella imagen espléndida con la que don Alberione proyecta  nuestro definitivo encuentro con el Señor?

«Cuando el alma se presentará a Jesús Juez, Él vislumbrará en ésa como otro Sí mismo; la presentará a Dios que verá la semejanza con la Augusta Trinidad, semejanza restablecida por Jesucristo mismo. Se complacerá y el alma cantará in eterno: Gloria Patri et Filio et Spiritui Sancto».1

Perspectiva maravillosa que comporta una doble tarea:

  • Por una parte la atención continua, a fin de que nuestros corazones “no se entorpezcan por el exceso de comida, por las borracheras y las preocupaciones de la vida”;
  • Por otra parte, el riguroso esfuerzo de la adhesión gradual y la conformación a Cristo Señor, que involucra todas nuestras facultades: mente, voluntad y corazón.

En esta línea, como respuesta de adhesión, aceptamos con agrado la invitación que nos dirige hoy el apóstol Pablo: “crecer y desbordar de amor de unos a otros y a todos”. Se trata de un primer paso para prepararnos a la Navidad con aquel “cambio de nuestra vida” al que nos invita don Alberione:

«Preparémonos a las fiestas de Navidad con santa aspiración y con el cambio de nuestra vida: para estar preparados al último tribunal, del cual dependerá la suerte de nuestra alma para la eternidad. Tengamos confianza porque los que esperan en Jesucristo non serán confundidos.2

G.G.

A Cristo, salvación del mundo, elevamos nuestro grito de fe y de esperanza: ¡Ven, Señor Jesús!

- Señor Jesús, Hijo del Padre y Salvador de la humanidad, acrecienta nuestra fe y mantiene viva nuestra esperanza en Ti.

- Señor Jesús, mira nuestra fragilidad humana e infunde en nuestro corazón un deseo más ardiente de buscarte, para que nuestra vida, injertada en Ti, produzca frutos de amor, de perdón y de alegría.

- Señor Jesús, libra a la humanidad de toda forma de opresión, de desorden y de violencia; llena de tu paz a toda las personas, familias, pueblos y a la entera humanidad.

Oremos
Oprimidos por nuestro egoísmo, por la superficialidad y por el mal, esperamos, oh Padre, nuestra redención; el nuevo nacimiento de tu Hijo nos libre de toda forma de esclavitud. Amén.

1 G. Alberione, Introduzione, in: S. Lamera, Gesù Maestro Via, Verità e Vita (1949).
2 G. Alberione, Brevi meditazioni per ogni giorno dell’anno, II, (1948), p.148.

1º Domingo

"Preparémonos
a las fiestas de Navidad con santa aspiración
y con el cambio
de nuestra vida..."

2º Domingo

"El que recurre
a María Santísima. Tendrá mucha gracia
de Dios, amará mucho
al Señor..."

3º Domingo

Es necesario decidirse, tomar posición;
o con Cristo
o contra Cristo.

4º Domingo

Navidad