1º Domingo de Adviento Lc 21, 25ss. Primer domingo de Adviento: se vuelve a partir... Con la Iglesia iniciamos un nuevo año litúrgico, hacia la Navidad del Señor. Un camino bajo el lema de la esperanza, como sugiere el tiempo de Adviento: deseamos recorrerlo bajo la guía sabia y amorosa del beato Santiago Alberione, Fundador de la Familia Paulina. La consigna que el Maestro Divino nos confía para este domingo es la vigilancia: “estén en vela”. Tal vigilancia, que es también espera, non puede prescindir de una atmósfera habitual de oración: “estén en vela y oren en todo tiempo”. Solamente esta espera vigilante y orante nos permitirá “presentarnos” de manera digna “ante el hijo del hombre”, con el corazón libre y preparado para el encuentro. ¿Cómo no ir con el pensamiento a aquella imagen espléndida con la que don Alberione proyecta nuestro definitivo encuentro con el Señor? «Cuando el alma se presentará a Jesús Juez, Él vislumbrará en ésa como otro Sí mismo; la presentará a Dios que verá la semejanza con la Augusta Trinidad, semejanza restablecida por Jesucristo mismo. Se complacerá y el alma cantará in eterno: Gloria Patri et Filio et Spiritui Sancto».1 Perspectiva maravillosa que comporta una doble tarea:
En esta línea, como respuesta de adhesión, aceptamos con agrado la invitación que nos dirige hoy el apóstol Pablo: “crecer y desbordar de amor de unos a otros y a todos”. Se trata de un primer paso para prepararnos a la Navidad con aquel “cambio de nuestra vida” al que nos invita don Alberione: «Preparémonos a las fiestas de Navidad con santa aspiración y con el cambio de nuestra vida: para estar preparados al último tribunal, del cual dependerá la suerte de nuestra alma para la eternidad. Tengamos confianza porque los que esperan en Jesucristo non serán confundidos.2 G.G.
A Cristo, salvación del mundo, elevamos nuestro grito de fe y de esperanza: ¡Ven, Señor Jesús! - Señor Jesús, Hijo del Padre y Salvador de la humanidad, acrecienta nuestra fe y mantiene viva nuestra esperanza en Ti. Oremos
1 G. Alberione, Introduzione, in: S. Lamera, Gesù Maestro Via, Verità e Vita (1949). |
4º Domingo Navidad
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