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Te suplicamos María,
que nos ayudes a acoger
a tu Hijo que nace por nosotros
con la simplicidad de los pastores.
con la humildad de José,
con la atención y la búsqueda de los magos,
con el amor con el que los primeros y las primeras creyentes
lo han acogido,
para que también en nuestra vida
se renueve el milagro de Navidad
y sobre nosotros brille
la estrella de la esperanza de la bienaventurada inmortalidad
que hoy se nos ha revelado
y que se manifestará un día
al término de esta nuestra historia,
cuando todo recibirá su sentido
y cada cosa tendrá su lugar y su plenitud
en la alegría del reino de Dios.
Carlo M. Martini |
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