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3º domingo de Adviento
Is 35, 1-6.8.10; Jue 5, 7-10; Mt 11, 2-11

Saber ver a Dios

 “¿Eres tú quien tenía que venir, o debemos esperar a otro?”(Mt. 11,3). A esta pregunta de Juan, Jesús responde: “Vayan y cuenten a Juan lo que están oyendo y observando: los ciegos ven, los cojos caminan, los leprosos quedan limpios (Mt 11, 4). Jesús nos revela un Dios que ama a los débiles, que privilegia a los que lo acogen con corazón ‘pobre’ y disponible. Un Dios que elige la pequeñez y el amor, no el poder y la fuerza.

También nosotros como Juan, estamos llamados a interrogarnos si éste es el rostro de Dios que buscamos y en quien creemos. Un Dios que nos sorprende con opciones lejanas a nuestras expectativas de éxito, de prestigio, de gloria. Un Dios que no se fija en los resultados sino en la voluntad de amar a pesar de nuestras fragilidades. Un Dios que declara ‘bienaventurado’ a quien no se escandaliza de él, que se lanza a lo largo del camino de la fe, a quien sabe aceptar su misterio, a quien sabe reconocer y comunicar con verdad y gozo los signos de su presencia.(AB) 

Comunicar con verdad

Para todos los comunicadores la verdad debe ser objeto de sus pensamientos y de su modo de comunicar. Porque de la verdad, como correspondencia del pensamiento y de la acción a la palabra, es que cada ser recibe sentido y dirección.

La verdad es un valor constitutivo de la persona y es el ‘contenido’ irrenunciable de toda comunicación, es indispensable para construir relaciones humanas duraderas, es promesa de libertad y de creatividad. La verdad es una dinámica permanente que expresa y solicita el camino de la vida hacia la Verdad fundamental y última, fuente y plenitud de toda verdad.

Como comunicadores estamos al servicio de la verdad; pero no puede existir comunicación de la verdad sin comunicarse con la Verdad, que es Cristo hecho Palabra viviente, Pan para nuestra vida y para nuestra mente, Palabra inspiradora de toda nuestra comunicación.

Y entonces “todo lo que es verdadero, noble, justo, puro, amable, honrado, lo que es virtud y merece alabanza, todo esto sea objeto de sus pensamientos. Lo que han aprendido, recibido, escuchado y visto en mí, es lo que deben hacer” (Flp 4,8) y anunciar. (MAQ)

 

Verdad

El origen
de la palabra
verdad
está ligada
al verbo ver;
por esto podemos decir
que la verdad es la capacitad
de ver las cosas en su realidad
y de decirlas como son,
sin agrandarlas, disminuirlas, esconderlas o modificarlas. 

La verdad expresa la relación
entre los ojos y el corazón
de la persona. 
La imagen que expresa la verdad
es la de los ojos grandes.
En la iconografía el mártir
está representado
con los ojos grandes,
es aquel que ha visto cómo
están realmente las cosas
y tiene el valor de decirlas abiertamente y de pagar personalmente por lo que cree.