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Pasan los años y pasa la vida,
pero tú Señor, caminas siempre con nosotros.
Tú, permaneces a nuestro lado
en el correr de los días,
nos bendices con tu bondad
y donas a todos los ancianos
nueva vitalidad espiritual,
para madurar nuevos frutos
y valorizar la experiencia de la vida. |
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Ayuda Señor,
a cada hombre y a cada mujer
a vivir en plenitud sus días,
a la luz de la fe
y de la esperanza cristiana;
a realizar sus sueños
y a desarrollar sus dones,
para el servicio de la familia
y de toda la comunidad humana. |
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Cuando las fuerzas disminuyan
crezca el desanimo,
o amenacen los sufrimientos
y la soledad;
abre nuestra mente y nuestro corazón
para que podamos entrar
en el misterio de tu Cruz
y de tu Resurrección,
que da sentido pleno a nuestra existencia humana. Que todos los ancianos puedan sentir
la presencia cariñosa de sus familiares y amigos,
sentir la alegría de ser amados
y donar pensamientos serenos y gestos suaves,
hasta cuando Tú quieras, Señor.
Y, en el último día,
María permanezca a nuestro lado,
con la ternura de madre,
para que Tú, puedas acogernos
en tu abrazo de paz.
M.A.Q. |
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