Aparece cuando las nubes son todavía amenazadoras.
Así la paz va haciendo su camino en medio a los contrastes,
pero es estupenda e infalible.
Quiere tu acto de amor para llegar a ser omnipotente
y hacerse don para los corazones de todos los hombres.
El que ama no conoce la especulación,
no comercia su amor,
sólo sabe donarse sin medida.
La paz no se goza, se construye.
No dejarte abatir por las dificultades.
El sol resplandece más luminoso
cuando tus ojos están emperlados de lágrimas.
Es necesario entregar totalmente la propia vida
para obtener la paz.
Cuando el viento agita el árbol,
el pájaro no tiembla porque sabe que tiene alas.
"Bienaventurados los operadores de paz,
porque serán llamados hijos de Dios".
La paz es difícil, pero necesaria.
A ti la tarea de construirla, para donarla a los hermanos.
Y como tú, cada hermano querrá hacerle don a su vecino.
Así en el tercer milenio,
la maravillosa flor de la paz
colmará la tierra de su perfume.
Mons Raffaele Nogaro,
de “Los Salmos
de la Paz”