No ceso de dar gracias a Dios por la generosidad que ha tenido con vosotros. Por medio de Cristo Jesús os ha enriquecido en todo, en el saber y en el hablar. De tal manera que el tes-timonio de Cristo se ha consolidado en vosotros. De este modo no carecéis de ningún carisma, mientras esperáis la manifes-tación de nuestro Señor Jesucristo. Él os mantendrá firmes hasta el fin, para que nadie os pueda reprochar nada el día de la venida de nuestro Señor Jesucristo. Dios es fiel y él os ha llamado a vivir en unión con su Hijo, Jesucristo, nuestro Señor. (1 Corintos 1,4-9)
Salmo 111 (110)
Doy gracias al Señor de todo corazón
en la reunión de los hombres justos
y en la asamblea general.
Grandes son las obras del Señor,
dignas de estudio para los que las aman.
Su obra resplandece de esplendor
y su justicia permanece para siempre.
Él ha hecho memorables sus milagros,
el Señor es misericordioso y lleno de ternura.
Él da de comer a sus leales
y recuerda siempre su alianza.
Manifiesta a su pueblo el poder de sus obras,
dándole la heredad de las naciones.
Verdad y justicia son las obras de sus manos,
todos sus preceptos son estables,
inmutables por los siglos de los siglos,
fundados en el derecho y la verdad.
Envió a su pueblo la liberación
y estableció para siempre la alianza:
santo es su nombre y venerable.
El temor del Señor
es el principio de la sabiduría,
los que la practican son gente lista:
su alabanza permanece eternamente.
Oramos
Señor, nosotras creemos en tu amor y en tu fidelidad, concédenos permanecer firmes en la fe, apoyadas en la esperanza de tus promesas, ardientes en la caridad que nos impulse hacia Ti y hacia todos. ¡Amén!
Oramos con Don Alberione
«Señor, has sembrado mi vida
de prodigios de misericordia.
Tu gloria está sobre todo en perdonar
al que se humilla y confía en tu bondad.
Por la nueva multiplicación de gracias
se establezca el equilibrio
entre las gracias y dones recibidos y tu gloria
y mi santidad y el bien de las almas.