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Estoy crucificado con Cristo; y ya no vivo yo, pues es Cristo el que vive en mí. Mi vida presente la vivo en la fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí (Galatas 2,20)

Salmo 99 (98)

El Señor es rey, tiemblen las naciones;
se sienta sobre querubines, vacile la tierra.
El Señor es grande en Sión,
domina sobre todos los pueblos.

Alabado sea su nombre grande y terrible,
Dios es santo.
La fuerza de un rey está en amar la justicia:
tú has fundado el derecho;
tú ejerces en Jacob la justicia y el derecho.

Alabad al Señor, nuestro Dios,
hincaos de rodillas ante el estrado de sus pies.
Dios es santo.

Moisés y Aarón, entre sus sacerdotes,
y Samuel entre los que invocaban su nombre;
llamaban al Señor y él les respondía.
Les hablaba en la columna de nube,
guardaban sus preceptos
y las leyes que les había dado.

Señor, Dios nuestro, tú los escuchabas,
tú eras para ellos un Dios paciente,
aunque castigabas sus delitos.
Alabad al Señor, nuestro Dios,
hincaos de rodillas ante su monte santo.
El Señor, nuestro Dios, es santo.

Oramos
Todos te exalten, Señor nuestro Dios, porque sólo tú eres santo. También nosotras queremos seguirte en el camino de la santidad que nos ha trazado nuestro Padre, el Apóstol Pablo, hasta el “ya no soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí”. Ilumina, Señor, nuestra mente, fortifica nuestra voluntad y pone alas a nuestro corazón. ¡Amén!

Invocamos a Cristo Maestro

Jesús Maestro, santifica mi mente y acrecienta mi fe.
Jesús, Maestro en la Iglesia, atrae a todos a tu escuela.
Jesús Maestro, líbrame del error,
de los pensamientos vanos y de las tinieblas eternas.

Jesús, camino entre el Padre y nosotros,
lo ofrezco todo y todo lo espero de ti.
Jesús, camino de santidad, hazme fiel discípulo tuyo.
Jesús camino, hazme perfecto
como el Padre que está en el cielo.

Jesús vida, vive en mí para que yo viva en ti.
Jesús vida, no permitas que me separe de ti.
Jesús vida, concédeme vivir eternamente el gozo de tu amor.

Jesús verdad, que yo sea luz del mundo.
Jesús camino, que sea ejemplo y modelo para los hombres.
Jesús vida, que mi presencia
lleve a todas partes gracia, alegría y paz.

 
 
Es una propuesta de oraciones, eminentemente de carácter bíb-lico, que pueden utilizarse tanto para la oración personal o fami-liar, como para iniciar o para con-cluir los encuentros. Los temas son los siguientes:
 

Cada oración se inspira en un texto bíblico del Nuevo Testa-mento: San Pablo o San Juan.

Sigue un salmo, que ayuda a contemplar la Palabra anun-ciada, y concluye con la oración sobre el salmo.

Después de una pausa de inte-riorización, se propone una ora-ción final. Casi todas son de nuestro Fundador, el beato San-tiago Alberione; algunas están en el libro de oraciones de la Familia Paulina, otras fueron tomadas de sus libretas de notas espiri-tuales.

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