SAN PABLO, nuestro padre,
nosotras nos dirigimos a ti porque queremos conocer
el misterio de tu vida, lo que Dios ha hecho en ti.
Queremos conocer quién es Dios, quién es Jesucristo
quién es Jesús para nosotras.
Sabemos que nuestro deseo,
es tu deseo.
Tú has vivido por esto.
Abre nuestros ojos
como el Señor ha abierto los tuyos,
para que comprendamos el poder de Dios en ti
y el poder de Dios en nosotras,
y podamos tener parte
en el sublime conocimiento de Cristo.
Danos la gracia de comprender
lo que eras antes de la conversión,
lo que nosotras éramos antes que Dios nos llamara,
y lo que somos frente al llamado de Dios.
Nos dirigimos a ti, oh grande apóstol,
para que saliendo de lo que creemos ya saber
o ya haber comprendido,
entremos en la tierra ilimitada
que es la Palabra de Dios.
En esta tierra encontramos el alimento.
el agua y el maná que nos hacen caminar,
el fuego que nos calienta y nos ilumina,
escuchamos la Palabra de Dios, vemos
el resplandor de su gloria.
También a nosotras se nos conceda,
llevar tu mensaje, que es el mensaje de Cristo,
con valentía y con libertad de palabra y de espíritu,
para llegar a ser testigos de su resurrección.